Académico de la PUCV advierte que las precipitaciones pueden dificultar la polinización, reducir la formación de frutos y favorecer enfermedades. No obstante, también pueden contribuir a recuperar la humedad del suelo. Las intensas y persistentes lluvias registradas las últimas semanas en el país plantean importantes desafíos para la producción frutícola, especialmente en aquellos huertos cuyos árboles se encuentran en plena floración.

Las precipitaciones pueden dificultar la polinización, dañar las flores y favorecer enfermedades que afecten posteriormente el desarrollo y la calidad de los frutos, aunque sus consecuencias dependen de cada tipo de cultivo.

Carlos Huenchuleo, académico de la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y director ejecutivo del Centro Regional Ceres, señaló que uno de los principales efectos de las lluvias abundantes durante la floración es la disminución de la «cuaja», es decir, la proporción de flores que logra transformarse en frutos. «Esto ocurre principalmente porque la lluvia disminuye la actividad de las abejas y dificulta la polinización.

Además, las lluvias fuertes, especialmente si vienen acompañadas de viento, pueden dañar o desprender flores. La humedad prolongada también puede favorecer enfermedades causadas por hongos, cuyas consecuencias

Fuente original: Portal AgroChile

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