Las dificultades que experimentan hoy los jóvenes para acceder a un empleo formal afectan tanto sus ingresos actuales como sus futuras pensiones. La disminución de cotizantes menores de 30 años es una señal de alerta sobre ambas dimensiones del problema. Según cifras de la Superintendencia de Pensiones, en junio los cotizantes de este grupo sumaron 1.270.690, una caída de 2,3% en doce meses.
El retroceso fue más pronunciado entre las mujeres, con una baja de 2,9%. Detrás de estos números confluyen cambios demográficos y obstáculos para acceder al trabajo que debemos abordar. El ingreso más tardío a la actividad laboral, la menor llegada de inmigrantes, generalmente más jóvenes, y el envejecimiento de la población ayudan a explicar esta evolución.
A ello se agregan las dificultades que enfrentan los jóvenes para ingresar al mundo del trabajo y la mayor informalidad en este grupo, que suele dejar a las personas sin continuidad en sus cotizaciones. En las mujeres, las responsabilidades de cuidado añaden otra barrera. La falta de apoyo puede postergar su incorporación laboral o interrumpirla justamente cuando comienzan a construir su trayectoria.
Avanzar en corresponsabilidad y acceso a sala cuna tiene,
Fuente original: Diario Talca
Información local, cercana y útil para nuestra comunidad.




