Las cifras de inversión ingresada al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEA) y las de desempleo configuran una señal de alerta en Ñuble. Aunque ambos indicadores responden a dinámicas distintas y no existe una relación automática entre ellos, su coincidencia refleja dos desafíos que se deben abordar con sentido de urgencia: recuperar el dinamismo económico y generar más oportunidades laborales para una región que continúa rezagada.

Entre enero y septiembre de 2026 ingresaron al SEA apenas ocho proyectos en Ñuble, por un monto total de US$182,5 millones. Se trata del volumen de inversión más bajo de la década y representa una caída de 73,9% respecto de los US$698,7 millones registrados en igual período de 2025. El retroceso evidencia una cartera de iniciativas insuficiente para sostener las expectativas de crecimiento regional.

La señal adquiere mayor gravedad al contrastarla con el mercado laboral. En el trimestre junio-agosto, Ñuble registró una tasa de desocupación de 11,2%, la más alta del país, equivalente a 26.934 personas sin trabajo. En doce meses, la región perdió 3.420 empleos netos, con una contracción particularmente pronunciada en la construcción, actividad que cayó 18,3%. La combinación de ambos

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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