De las antiguas construcciones hechas con ramas y madera a las grandes carpas con escenarios, luces y música amplificada. Las ramadas también han cambiado y hoy poco queda de aquella imagen que por décadas acompañó las celebraciones del “Dieciocho”. Durante décadas, hablar de una ramada de Fiestas Patrias era imaginar una construcción sencilla, levantada con madera y ramas.
Muchas veces sobre tierra, donde la música, el baile, la comida y el vino eran los protagonistas. Era un espacio mucho más rústico, que parecía formar parte del paisaje y que se levantaba especialmente para celebrar septiembre. Las cuales podían durar varios días, con visitas de autoridades o simplemente una vivencia familiar y de vecinos.
Las grandes estructuras de madera y ramas fueron dando paso a carpas, escenarios, sistemas de iluminación, equipos de sonido y espacios cada vez más preparados para recibir a grandes cantidades de público. Y aunque continúan llamándose ramadas o fondas, para muchos la imagen actual se parece más a la de un evento masivo que a aquella tradicional construcción que le dio origen a su nombre.
El cambio más evidente está justamente en su estructura. Las antiguas ramadas
Fuente original: El Contraste
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