Ñuble ha vivido una paradoja desde su creación como región hace ocho años: siendo un territorio ubicado frente a la cordillera y con una posición geográfica privilegiada respecto de Argentina, no cuenta con un paso fronterizo internacional que le permita conectarse directamente con ese país.

Mientras otras regiones han sabido aprovechar sus corredores cordilleranos para impulsar el intercambio comercial, el turismo y la integración territorial, Ñuble ha permanecido al margen de esa posibilidad. Por eso, los avances en torno al Paso Minas Ñuble deben ser valorados como una señal especialmente positiva.

La decisión de avanzar en su formalización, junto con la próxima visita de representantes de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado (Difrol) a la región, permite mirar este proyecto con un grado de expectativa que hasta ahora no había tenido. No se trata simplemente de abrir un nuevo camino en la cordillera.

Un paso fronterizo constituye infraestructura estratégica para una región, pues modifica sus posibilidades de conexión, amplía mercados, genera nuevas rutas para visitantes y fortalece los vínculos económicos y sociales con los territorios del otro lado de la cordillera. En el caso de Ñuble, esa

Fuente original: La Discusión

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