Las cifras preliminares de las Cuentas Nacionales del segundo trimestre, dadas a conocer por el Banco Central, entregan una señal que merece ser observada con atención: mientras la economía chilena registró una contracción de 0,2% en el período, Ñuble logró crecer 1,1%. La diferencia no es menor, especialmente para una región que durante años ha enfrentado brechas estructurales de productividad, inversión y empleo.

El resultado regional, sin embargo, no permite hablar de una recuperación generalizada. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por los servicios, con un aporte destacado de los servicios personales. En sentido contrario, la generación eléctrica, la actividad agropecuario-silvícola y la construcción restaron dinamismo. Es decir, Ñuble creció pese a que algunas de sus actividades económicas más tradicionales y relevantes mostraron retrocesos.

Hay, además, otro dato particularmente significativo: el consumo de los hogares aumentó 1,6%. El incremento fue explicado por un crecimiento generalizado de los servicios, aunque parcialmente contrarrestado por el menor gasto en combustibles. En una región donde el poder adquisitivo de las familias y el comportamiento del comercio son indicadores sensibles de la actividad económica, esta expansión constituye una señal positiva, aunque todavía insuficiente para extraer conclusiones

Fuente original: La Discusión

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