Cristóbal Jardua Campos (UDI) conoce la administración regional desde distintas posiciones. Fue seremi, intendente de Ñuble durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera y delegado presidencial regional. Hoy, como delegado presidencial provincial de Punilla, enfrenta una agenda marcada por las dificultades del mercado laboral, el término del cultivo de remolacha y la necesidad de acelerar proyectos de infraestructura en un territorio eminentemente rural.
Su gestión se desarrolla en un escenario en que el Gobierno de José Antonio Kast ha puesto el acento en la seguridad, el crecimiento económico y la agilización de inversiones. En Punilla, esas prioridades tienen expresiones concretas: el Embalse Nueva Punilla, el mejoramiento de caminos, el saneamiento rural y la búsqueda de alternativas productivas tras la decisión de Iansa de no contratar más hectáreas de remolacha.
Jardua también se refirió al papel de Chile Vamos en la actual administración, comparó los estilos de Kast y Piñera y respondió a los cuestionamientos surgidos en septiembre por el uso del vehículo fiscal para sus desplazamientos entre Chillán y San Carlos. -Usted fue intendente, luego delegado presidencial regional y hoy está a cargo de una provincia. ¿Qué ha aprendido desde
Fuente original: La Discusión
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