La revista The Lancet estima que los riesgos asociados al exceso de peso, dietas inadecuadas e inactividad física concentran una enorme carga futura de enfermedad potencialmente prevenible. Su mensaje es claro: los medicamentos no reemplazan políticas que transformen los entornos.
Chile debe dar un salto en ese sentido: avanzar hacia una alimentación escolar universal, saludable y sostenible; fortalecer el PAE-JUNAEB, las compras a la agricultura familiar y la educación alimentaria; y recuperar excedentes inocuos sin convertir la caridad en sustituto de derechos. Urge articular salud, educación, agricultura y medio ambiente, regular los entornos alimentarios y medir resultados con transparencia.
Alimentar bien no es gasto asistencial: es inversión en salud, aprendizaje y equidad.
Fuente original: La Discusión
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