Lo que comenzó con unas sencillas boinas terminó convirtiéndose en un emprendimiento familiar que, con creatividad, dedicación y muchas horas de tejido, hoy reúne a una madre y su hija en Cabrero. Se trata de Ana Uribe y su emprendimiento de Family Crochet, quien cuenta que sus primeros pasos fueron hace aproximadamente cinco años, cuando comenzó a confeccionar boinas y gorros.

Con el tiempo, quiso aprender nuevas técnicas y diseños, por lo que recurrió a internet para continuar desarrollando su trabajo. “Empecé con el tema de las boinas, las gorritas esas boinas. Empecé haciéndolas y después ya me fui buscando en YouTube. Empecé a buscar diseños de cada cosita y empecé a sacarle los patrones”, relata Ana.

Ese proceso la llevó poco a poco hacia los amigurumis, pequeños muñecos tejidos que hoy forman parte importante de su catálogo. “Así empecé para poder sacar distintos diseños; por ejemplo, la muñeca, los gatitos que estamos ahora, que lo más que se vende son los gatitos. Y ahora estoy en ese tipo de muñequitas”, explica.

La experiencia también terminó convirtiéndose en una actividad compartida con su hija Melani Campos de 18 años, quien

Fuente original: El Contraste

Pulso Angelino

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