Martes, 18 Agosto, 2026 a las 09:16 Cesar Romero fija, Región ¿A costa de quiénes se sostiene este olvido? En términos simples, la medida implica que bancos y casas comerciales deberán eliminar de sus registros el historial de deudas incobrables prescritas con más de cinco años de antigüedad, sin mantener antecedentes que limiten el acceso a sus productos.

Para quienes han manifestado reparos frente a esta iniciativa, como la CMF, la ABIF y el Banco Central de Chile, existen razones atendibles. Una deuda prescrita no equivale a una deuda pagada. Cuando alguien nos solicita dinero, ¿lo entregamos sin más? Probablemente nos preguntamos si podrá devolverlo, si ha solicitado recursos antes o cuál es su nivel de endeudamiento. La intención de pago, por sí sola, no basta.

Las instituciones administran recursos procurando reducir riesgos. La evaluación para otorgar un crédito requiere información actual e histórica que permita adoptar una decisión fundada. Si se restringe el acceso a esos antecedentes, las entidades podrían actuar con mayor cautela, elevar el costo del financiamiento o limitar las operaciones a plazo, afectando a quienes necesitan recurrir al crédito. Incluso quienes mantienen una conducta crediticia intachable

Fuente original: Prensa Ciudadana

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